sábado, 19 de enero de 2013

Gelucho.

Foto: Miguel Riopa/Diario de Pontevedra.
En ese entorno tan histórico como el de la Ferrería donde alternaban personajes muy de aquí, de los de siempre, como Manolo que amenizaba los aperitivos del Carabela con su acordeón, la máquina de Herrera que cada otoño nos vendía sus castañas bien calentitas, espacio que ocuparía después Valentín. También como no, los helados de Dimas con su carrito de "La Ourensana" que más adelante instalaría su kiosko fijo de Avidesa en la plaza y que 50 años después aún sigue ahí cada verano. Por ahí andaba también nuestro "Luis Pontevedra" en su puesto de los Soportales intentando ganar unos duros dándole brillo a las botas.  En esa plaza que cuando eramos niños paseábamos con nuestros padres o "estrenábamos" por Ramos estaba el quiosco de Celestino Puga conocido popularmente como Gelucho y que a partir de los setenta le haría la competencia a uno de los personajes más emblemáticos de nuestra Pontevedra, "María la del Carrillo". Reconozco que un servidor entonces era más de esta última. Entonces, allá por los sesenta, nos juntábamos la rapazada del entorno de la Herría para jugar los partidos en plena plaza con aquellas pelotas gorila hasta que nos echaban fuera, para después gastarnos todo lo que teníamos en "María". Ahí a su lado y durante muchas horas y muchos años estuvo atendiendo su pequeño kiosko Celestino Puga "Gelucho" que entre chuche y chuche y en sus ratos libres "ejercía" también como poeta y por el que llegó a publicar muchos libros. Vaya desde aqui este pequeño homenaje a este pontevedrés de La Piolla y al que muchos lo recordaremos siempre.

Había días en la Herrería en que se podía ver juntos a el carrito de helados de Dimas, la locomotora de castañas de Herrera y, al fondo, el carrillo de María.

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho ver que tienes un hueco para Gelucho. Como tú dices unos éramos de Gelucho y otros de María, vaya competencia. Tuve la buena suerte de que mi abuelo por entonces compartía horas de charla con él y puedo decir que era una persona maravillosa que tanto compartía sus poesías tanto con adultos como con niños.

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