martes, 16 de abril de 2013

Juanito.

Juanito junto a su mujer Tita.
La Plaza de Méndez Núñez se llenaba de chavales en las horas del recreo, entonces había colegio por la mañana y por la tarde y la que fuera antigua plaza del pan se convertía en un hervidero de niños y niñas jugando a través de los coches aparcados. En esa plaza, donde está ahora la estatua de Valle Inclán,  cuando nuestra "economía" lo permitía comprábamos los bocadillos de pulpo en La Cañiza y de calamares un poco más arriba en el "Stop" a diez pesetas, algunos aprendimos de memoria los ríos de España, que nos daba el profesor de Geografía Don Alonso, o nos volvíamos locos con las "formulas" de química de Don Santiago, rivalizábamos con nuestro colegio "enemigo" el de Buela a ver quien cantaba las tablas de multiplicar más alto y las podían oir en toda la plaza o como casi siempre, llegada la primavera, todos los sábados arreglábamos "nuestras diferencias" con los partidos de fútbol entre las dos Academias en A Xunqueira o en el Estadio de la Juventud.
Los que allá por finales de los sesenta y comienzos de los setenta íbamos al colegio de Cervantes o al de Buela recordamos muy bien a Juanito el de la tienda, siempre con su bata azul. Esas colas ordenadas que se producían a la salida de los recreos y que se formaban en la entrada del negocio que tenía junto a su mujer Tita. Allí nos aprovisionábamos con aquellos bocadillos de chorizo o salchichón que muy "finamente" nos cortaba el tendero o con aquellas galletas napolitanas azucaradas que casi medían medio metro y que eran toda una delicia. Que paciencia tenía el bueno de Juan cuando allí nos juntabamos muchos de los rapaces de los dos colegios y llenábamos su pequeña tienda. Recuerdo muy bien aquel escaparate que daba a la calle César Boente, la bajada a la Plaza del Pescado, tenía atiborrada su entrada con frutas y hortalizas y siempre, siempre,  aquella caja redonda donde tenía el pescado ahumado o el bacalao. Desgraciadamente Juanito ya hace un par de años que nos dejó y ya sólo nos queda recordar aquéllos buenos momentos.

Arriba uno de los equipos de Cervantes "posando" delante de la grada antigua y repleta del Estadio de la Juventud con uno de los profesores, Jose, antes de jugar un trofeo contra la Academia Buela. Sobre estas líneas, Jose Buela, (en el centro) el sexto de la última fila sentado y por la derecha, con los "opositores" a Maestros.

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